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Clases de logopedia para adultos

Como seres sociales, el lenguaje y las capacidades y habilidades lingüísticas representan no sólo la forma en la que las personas se comunican con el mundo, sino también una carta de presentación ante éste. Hay distintas razones llevan a las personas que ya superaron la etapa infantil a recibir lecciones de logopedia para adultos. En muchos casos,  los problemas de dicción son los más frecuentes.

¿Cando ir clases de logopedia para adultos?

Llegados a la edad adulta, hay individuos que presentan dificultades a la hora de comunicarse con normalidad. Éstos recurren a un logopeda para solventar esas asignaturas pendientes. Muchas de ellas no abordaron esta problemática cuando eran niños y los sonidos están muy fijados. No obstante, siempre es posible corregir, en mayor o en menor medida, estas deficiencias. En muchas ocasiones, estas pequeñas trabas conforman en cierta medida el carácter de la persona. En edades tempranas, muchos sufren coacciones y burlas por parte de sus compañeros. Su timidez al hablar se acrecienta con el paso del tiempo.

Los principales errores de dicción que generan una “pronunciación deficiente» son los términos que se unen incorrectamente; las consonantes que se “arrastran”; las palabras que se modifican al omitir un sonido o fonemas; y los sonidos monótonos con ausencia o deformación de algún fonema. Por ejemplo, algunas encuentran dificultades para pronunciar adecuadamente los fonemas «tr-» o «dr-» y las convierten en «tl-» o «dl-«. Otras tienden a pronunciar «sectiembre» en lugar de «septiembre».

Muchas personas que trabajan directamente en atención al público se sienten inseguras e incómodas cuando no pueden pronunciar adecuadamente ciertas palabras o sonidos. También hay personas que no saben vocalizar correctamente y eso le inhibe en situaciones de trabajo:  antes de generar confusión por hacerle repetir una frase, sus oyentes prefiere no preguntarle una segunda vez. Además de las dificultades para vocalizar, también persisten «vicios» en el habla como prolongar los «ehhh» al final de cada frase. Es célebre, por ejemplo, el caso del presentador de televisión Christian Gálvez. Para vocalizar de forma clara y ágil recibió un curso y mejoró muchísimo.

Por su parte, la tartamudez o disfemia es una alteración del habla que afecta gravemente a la comunicación de la persona que la sufre. Ésta ve dañada la autoestima de quien la padece y puede influir en sus relaciones sociales y rendimiento laboral.

refuerzo para todos

Asimismo, también están aquellos pacientes que, debido a problemas de salud relacionados con el aparato fonador, necesitan emplearse a fondo para volver a «estar en forma». Es el caso, por ejemplo, de aquellas personas que han sido operadas de los pólipos en las cuerdas vocales y padecen alguna disfonía. Éstos, también,  se suman a las clases de logopedia para adultos.

Por otro lado, se encuentran los individuos que tienen una lengua materna distinta al castellano. Muchos de ellos quieren hacer todo lo que esté es su mano para llegar a imitar y reproducir los fonemas del castellano de la forma más correcta -e innatamente autóctona- posibles.

En Gabinete Videx ofrecemos servicios de logopedia específicos para personas adultas y especialmente orientadas a los problemas de dicción, de disfonía y de tartamudez.