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¿Cómo puedo detectar que mi hijo tiene déficit de atención?

Cuando los niños están en pleno crecimiento, los padres suelen estudiar cada manera de actuar de sus hijos para detectar trastornos e irregularidades. Puesto que algunos de ellos son ambiguos, complejos o aún indeterminados,  crean confusión en la familia. Para ello, te explicamos todo lo que puedes necesitar saber sobre uno de los trastornos más estudiados y a la vez, más complicados de identificar: el TDAH.

Características básicas del TDAH

El TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad) produce en los niños tres consecuencias básicas: hiperactividad, impulsividad, y, sobre todo, déficit de atención. Sin embargo, pensarás que estos comportamientos son normales en la mayoría de los niños. Y lo son, pero a diferencia de los niños con esta patología, los síntomas suelen disminuir según crecen. Normalmente, el paso de educación infantil a educación primaria es la época que actúa de punto de inflexión

Para poder identificar algunos indicios de éste trastorno tan común, te indicamos algunas pautas que pueden ayudarte. Estos niños comienzan por evitar comprometerse en actividades que requieran un esfuerzo mental prolongado. Además, suelen tener problemas para priorizar tareas y cometen errores por descuido de los deberes escolares. Incuso pierden con frecuencia e material para hacer sus deberes o actividades (lápices, cuadernos, juguetes..) En ocasiones, no parecen escuchar cuando se les dirige la palabra. Cambiar el foco de atención es algo continuo para ellos impidiéndoles llegar nunca al objetivo final. Por último, les cuesta seguir instrucciones u órdenes.

Pero todas estas pautas pueden darse en cualquier niño en edad escolar. Para relacionarlo con el TDAH tienen que darse en más de un lugar (colegio, casa, etc…), de manera más intensa de lo habitual y prolongarse por más de 6 meses.

Origen del trastorno

El trastorno por déficit de atención e hiperactividad es, posiblemente, la patología más estudiada. En España, la padecen entre un 2% y un 5% de la población infantil. Su aparición está vinculada a una insuficiente producción de los neurotransmisores (encargados de la buena comunicación entre neuronas) dopamina y noradrenalina. Éste déficit produce problemas en los circuitos que regulan varias zonas del cerebro.

El origen biológico de este déficit se desconoce. Muchos estudios lo atribuyen a causas que se dan a la vez en el niño que lo desarrolla. La Federación Española de Asociaciones de Ayuda al TDAH establece dos factores que condicionan el trastorno. Por una parte, existen factores biológicos ligados a factores genéticos y acontecimientos durante el embarazo o en el nacimiento del niño (hay hábitos como fumar o beber que multiplican estas  probabilidades en un 3% y 2,8%, respectivamente). Por otro lado, factores psicosociales: se produce una incidencia mayor en medios urbanos desfavorecidos o ambiente de pobreza, malnutrición o exclusión social. Los problemas familiares y la violencia en el hogar contribuyen a su desarrollo y perpetuación. Además, el trastorno de déficit de atención es crónico y se empieza a revelar antes de los 7 años de edad y los niños son más propensos que las niñas en una relación de 4 a 1.

En resumen, el TDAH es un trastorno que padecen numerosos niños en nuestro país. Pese a no ser una enfermedad grave, no ayudar a su mejora con la ayuda de un psicopedagogo puede generar en el niño problemas sociales y personales en su edad adulta. Por eso es muy importante concienciarse de la necesidad de pedir ayuda de un profesional. Así, la vida de las personas que padecen esta irregularidad y la de sus familias, podrá ser más sana y feliz.